Sigo aquí
| Foto por: Edgar Iván Rivas García | Nikon D5600 |
Sigo aquí. He estado abajo y arriba, quizá más lo primero que lo segundo y viceversa. Sin embargo, sigo vivo.
Hoy me siento y escribo algunos sentimientos encontrados que me dejó el verano del 2019. Empezando por la culminación de un cuarto semestre en mi carrera. No fue mi mejor temporada escolar, bajé unas décimas de mi promedio y sentí, por primera vez, presión y decepción en ámbitos académicos como personales. Consideré que mi cansancio era mental, pero omití cierta premisa y me dediqué a otras cosas para "ocuparme". Aunque, quiero decir que no fue lo correcto y creo que terminé lastimando a las personas que me quieren (en cierta forma, pero lo hacen).
Verano fue una etapa para aceptar la cruda y fría realidad a la que estoy atado y que, por más que lo intente, no puedo cambiar. En ciertos momentos, me sentí la última prioridad con mis amigos. Me deprimí porque no puedo ser el chico de la chica que me gusta y que ella me ve con ojos de un "conocido" y nada más. Me esforcé tanto, hice lo que sus ex pareja no hicieron, a excepción de una, el gustarle a ella.
Verano hizo que reflexionara sobre lo que tengo y puedo dar a los demás, sin importar si ellos lo valoran, porque yo comparto lo que llevo dentro y no lo que hagan con ello. Aprendí que ir al cine solo y ver las películas por las mañanas son lo mejor que hay en esta vida porque te encuentras con las salas vacías, poca gente en la fila de las palomitas y que te pueden dar más cupones que en cualquier fin de semana por la tarde. Por otra parte, aprendí más canciones para tocar en guitarra y al mismo tiempo, las cuerdas elixir fueron la mejor compra que realicé.
Verano me dio la oportunidad de quererme como soy, a pesar de que siempre me echo las malas vibras irónicamente, pero creo que mi destino es enfocarme en mis proyectos y luego vendrá la parte sentimental. Necesito vivir más y estar ocupado. ¡Vaya combinación!
Verano hizo que tomara mejores decisiones con respecto al uso de redes sociales y canalizar de otra manera mis sentimientos. Creo que la música fue mi camino para desahogarme y el estéreo de mi auto la válvula de escape en mis largos trayectos por carretera. Me gustó escuchar la música de Alex Ubago, Carlos Baute, Iskander, Lasso, Luis Fonsi, James Blunt, Marco di Mauro, Tommy Torres y otros artistas que crecieron a principios del siglo XXI.
Verano hizo que extrañara a mi amigo Beto, quien se fue de campamento a Estados Unidos. A su vez, me hizo encontrar con viejas amistades y una que otra nueva. Aprendí que la amistad es el vínculo más fuerte e inmarcesible que la vida nos puede dar.
En verano, a raíz del programa de radio por parte de la universidad, me hice de una colaboración en un medio de comunicación en Puebla. Sé que no es dónde me gustaría estar, pero estoy agradecido por la oportunidad que se me ha dado y estoy seguro que es el principio de algo palpitante en mi vida, en mi camino. Estoy feliz por eso.
Finalmente, a partir del 19 de agosto del 2019 a las 11:30 a.m comenzaré un nuevo semestre, quizá con pilas a un ochenta o noventa de batería, pero dejemos que el cargador haga lo suyo hasta que esté al cien por ciento. Comenzaré una nueva etapa, con retos en lo laboral y académico. Sólo espero, no alejarme tanto de las personas y que las personas comprendan que estoy creciendo y debo comprometerme a este nuevo ritmo de vida.
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