Baldado
Hoy quisiera sólo contar y ser escuchado, sin la necesidad de poner atención ante los clásicos consejos de los que me rodean: "Sí. Te entiendo a la perfección porque me pasó algo similar", "Quizás si dejas de pensar en negativo, te iría mejor", "Tú problema es ese", "Necesitas calmarte", "Luces cansado y con un chingo de ojeras", "¿Por qué no te duermes?", "Necesitas dormir más"... Y así, una inexorable lista de las mejores maneras de aconsejar según sus experiencias.
Sin embargo, yo no busco sus experiencias porque cada quien lucha su batalla, pone a sus mejores estrategas a combatir, sacrifica a sus mejores hombres con tal de ganar la guerra. Quizá, desde mi punto de vista sólo he ganado batallas, pero he perdido bastantes guerras.
Sólo sé que hay días que ni yo mismo tengo ganas de vestirme, de levantarme de la cama, de ir a la universidad, de comer/desayunar o cenar, de no contestar el teléfono, incluso de no hablar con nadie porque me he acostumbrado a estar solo -aunque algunos nieguen que no por el hecho de tener vínculos con otras personas-, pero así me he sentido: inefable.
Hace unos meses, no encontraba mis motivaciones. Hoy, no encuentro a la persona que escribe este blog. Parece que se perdió, navegó por mares sin mapa o brújula alguna. Me encuentro disperso en este mundo y sinceramente, estoy cansado.
Ojalá fuera fácil huir de tantos pensamientos, problemas y una gran lista de cosas, pero algo me tiene aquí todavía. Y sinceramente, no sé.

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